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Difusión del Articulo: Los Huracanes esperados Dean y Félix en 2007 y algunas Observaciones
Por: Enrrique Buendía Carrera
Huracanes Yucatán 2008

 

Los Huracanes esperados Dean y Félix en 2007 y algunas Observaciones

Enrique Buendía Carrera.                                                     
Centro de Ciencias de la Atmósfera
Universidad Nacional Autónoma de México
Circuito Exterior S/N
Ciudad Universitaria,  4510 México D.F.
buendia@atmosfera.unam.mx

En una publicación pasada de Buendia et al (2005) se manifestó la existencia de una alta probabilidad para que durante los años de 2006 y/o 2007 se presentara al menos una tormenta tropical o huracán que penetrara por la Península de Yucatán debido a que el ciclo solar 23 se encontraría en la fase mínima de manchas solares.

Una de las dudas que se tenían en el año de 2005, era debida a la incertidumbre que existe en cuanto al inicio y duración del mínimo de manchas solares, el cual se presenta entre 10, 101/2 u 11 años. Además también no se tenía la posibilidad de saber si nuestro planeta estaría influenciado por el fenómeno de El Niño. Este fenómeno a pesar de que se desarrolla inicialmente en el océano Pacífico provoca perturbaciones climáticas en todo el planeta, entre estas pertur- baciones se encuentra una disminución en el desarrollo de tormentas tropicales y/o huracanes en el Océano Atlántico, lo cual diminuye notablemente la posibilidad de tener fenómenos intensos sobre la Península de Yucatán, tal y como aconteció durante los mínimos de manchas solares que coincidieron con los fenómenos de El Niño de los años 1986 y 2006.

El fenómeno de El Niño terminó en el 2006 y durante el año del 2007 continuo la existencia del mínimo de manchas solares por lo que las ondas tropicales en el océano Atlántico que podían desarrollarse en intensas, fueron favorecidas para hacerlo y a la vez estuvieron acompañadas por un incremento en la temperatura superficial que expande al sistema de Alta presión que acompaña a este océano, tal y como se muestra en la figura 1.

Figura 1. El Sistema de alta presión semipermanente del océano Atlantico que responde a la situación sinóptica de la
atmósfera en la cuarta región cuando existe el mínimo de manchas solares. Además se aprecian las trayectorias posibles típicas de las tormentas tropicales y huracanes en estos casos.

 

Nótese en la figura 1, la expansión del sistema semipermanente de Alta presión del océano Atlántico limitada por las líneas isohípticas amarillas que se sobrepusieron en la imagen satelital, percibiéndose que la frontera de este sistema queda muy próxima a la Zona Intertropical de Convergencia (zona identificada por las nubes de la parte inferior de la imágen satelital) donde en parte de ella se han sobrepuesto varias veces la letra griega minúscula delta ( α ) para simbolizar las posibles trayectorias de los ciclones tropicales que se desplazan entre la parte Sur del sistema semipermanente de Alta presión del océano Atlántico y la Zona Intertropical de Convergencia. A la vez se hace sobresalir la reducción del espacio que tienen los ciclones tropicales que se mueven en las condiciones mencionadas, lo cual prácticamente obliga a los ciclones tropicales intensos a dirigirse hacia la Península de Yucatán o a Centroamérica, tal y como lo confirman las trayectorias de los huracanes Dean y Felix del año 2007 y la de los huracanes Dolly y Cesar de 1996, acontecidos durante los mínimos de manchas solares de los años de 1996 y 2007 respectivamente, figura 2

Con lo manifestado en los párrafos anteriores se justifica el porque eran esperadas las trayectorias de los huracanes Dean y Felix.

 

Figura 2 Trayectorias de los huracanes Dolly y Cesar en 1996  y  Dean y Felix en 2007 durante los mínimos de manchas solares de los ciclos 23 avo y 24 avo).            

Durante los últimos seis sucesos del ciclo solar de once años (1953-54, 1964-65, 1975, 1985-86, 1995 – 96 y 2006-07) han penetrado por esta Península el 60.4% de los 44 ciclones tropicales que la han atravesado de 1951 a 2007.

         Ante la presente temporada de ciclones tropicales del año 2008, estamos contando con incertidumbres debidas a que este último ciclo solar se esperaba que terminará en el mes de diciembre de 2007 pero hasta hoy en día, se espera el inicio claro del 24avo ciclo solar. Es conveniente recordar que han existido ciclos solares que se mantienen en el mínimo de manchas durante más de dos años, tal y como fueron los ciclos de 1911 - 1914 y 1932 - 1934 que se muestran en la figura 3 y en estos años existe el registro de años consecutivos con la presencia de al menos una tormenta tropical o huracán que afecte a la  Península  de  Yucatán,  por lo tanto si durante esta próxima temporada de huracanes no existen más de cuarenta manchas solares en nuestro astro rey entonces existe nuevamente la probabilidad de que la Península sea afectada nuevamente por estos fenómenos, como ya fue el caso de la primer tormenta tropical de este año, pero recuérdese que la regla que se ha observado es que al menos un ciclón tropical penetra por la Península de Yucatán por lo tanto existen grandes probabilidades para que penetre otro fenómeno de estas características en este año, que estará además favorecido por circulación de vientos provenientes del hemisferio sur. Y no hay que olvidar que esperaremos los años de 2017 y/o 2018 para que se vuelva a tener ciclones tropicales que penetren por la Península de Yucatán debido a esta causa, es decir al efecto del mínimo de las manchas solares.

Figura 3. Variabilidad de las manchas solares con mínimos en 1911-1914 y 1932-1934 durante sus res- pectivos ciclos solares.

Los mínimos de manchas solares del último ciclo solar, se empezaron a observar desde el año 2005, pero en esta ocasión el mínimo minimurum llegó a ser nulo en febrero del 2006 y se mantuvo en valores mínimos también en el 2007. Con este hecho me pregunto ¿ en que grado este hecho influye al incremento de tormentas tropicales y huracanes sobre el océano Atlántico ? ya que durante los mínimos de más de dos años de 1932-1934 y 2005-2007 se registró la máxima cantidad de ciclones tropicales con nombre que se generaron en este océano 21 (1933) y 27 (2005), tal y como se muestra en la figura 4.

Figura 4. Trayectorias de los ciclones tropicales en los años de 1933 y 2005 caracterizados por la existencia de la máxima cantidad de estos fenómenos generados en el océano Atlántico.

De la figura 4, es importante destacar el rectángulo blanco que acompaña a las trayecto-
rias de los ciclones tropicales del año de 1933 y compare esta zona con la del año de 2005, seguramente al lector le llama la atención que no existió el registro del paso de ningún ciclón tropical por el área blanca de 1933, mientras que en el año 2005 es notorio la existencia de ellos, por lo tanto es seguro que en el año de 1933 se tuvieron más ciclones tropicales de los que se tienen registrados, seguramente esta diferencia es debida a que antes no se contaba con imágenes satelitales. También es importante manifestar que en el año de 1933 sobre el océano Atlántico se tuvo un incremento de su temperatura superficial similar al incremento del año 2005. Además en 1933 existió el mayor número de tormentas tropicales y/o huracanes que invadieron a la República Mexicana (8) y dos a Centroamérica.

La presencia de estas máximas cantidades de ciclones tropicales sobre el océano Atlántico
generaron dos estados de alarma similares, por un lado en el año de 1933 se manifestaba de que
este aumento de ciclones, así como de la temperatura era debido a la contaminación de nuestra atmósfera por la quema de combustibles fósiles, lo cual paulatinamente desde la revolución industrial se incrementaba, por lo que sería más conveniente ya no se permitiera que otros países se industrialicen para evitar mayor contaminación de nuestra atmósfera. Se decía que lo más conveniente sería que los países ya industrializados tendrían la tarea de satisfacer las necesidades de los no industrializados, y que éstos proporcionaran la materia prima y alimentos. Afortunadamente esos sanos deseos se interrumpieron por la segunda guerra mundial y porque de 1945 a 1972 se manifestó una disminución de la temperatura planetaria a pesar de que la quema de combustible fósil siguió aumentando.

Sin embargo desde 1972 fuertes variaciones en la energía interna de los océanos, Buendía et al (1980) han generado nuevamente un calentamiento en nuestro planeta, llegando a generarse en el año 2005 el número máximo de ciclones tropicales en el océano Atlántico hecho que se tomo como base para reiniciar otra ofensiva y manifestar que ya los huracanes se incrementarían tanto en número como en intensidad debido al calentamiento global, lo cual provocaría mayores daños, este supuesto hecho preparo los medios para que se incrementaran los precios de los seguros en las costas del mundo, principalmente en nuestras regiones.

No obstante la naturaleza en los últimos dos años ha hecho ver que los huracanes NO se han incrementado como suponían y de que sus intensidades han sido como las tradicionales, incluyendo las de los huracanes Wilma, Felix y Dean que fueron clase 5 pero que estas intensida- des son normales en la épocas de mínimos de manchas solares, ya que se tiene un incremento de
la génesis de ciclones tropicales, desde las inmediaciones de África, los cuales, conforme se desplazan hacia el Oeste acrecientan su intensidad a clases 3, 4 y 5, tal y como se muestra con los ciclones tropicales de 1933 y 1944 con los fenómenos HURACAN No. 15 (16-25 Septiembre 1933) y HURACÁN No 4 (16-24 de Agosto 1944) de la figura 4, así como con HILDA (10 – 20 Septiem-
bre 1955) y JANET (21 – 30 Septiembre 1955) de la figura 5, o bien con el último huracán del siglo XlX y primero del siglo XX de los ciclos tropicales que se formaron durante el período del mínimo de manchas solares en la figura 6.

 

Si se considera por década el número de tormentas tropicales y/o huracanes que se han generado en los últimos cincuenta y siete años en la cuarta región meteorológica, es decir los que se forman tanto en el océano Pacífico como en el Atlántico adyacentes a México, se tiene que de 1971 – 1980 (241), 1981 – 1990 (288), 1991 – 2000 (265) y 2001 – 2007 (223) de lo cual se concluye que estos fenómenos en lugar de incrementarse se han disminuido en las dos últimas décadas, por lo tanto se aprecia que el grupo que preside el cambio climático afortunadamente en este renglón también se equivocó.

En un gran sector del medio científico se comenta que la intención que se tiene en el fondo de propagar este cambio climático con la finalidad, de que se empiecen a emplear otras formas de energía que durante varios años se han estado experimentando pero que hasta la fecha sus resultados proporcionan operaciones sumamente costosas y por lo tanto para los países como el nuestro le es más conveniente seguir empleando e incrementando la energía hidroeléctrica, así como la núcleo-eléctrica y seguir investigando sobre los avances de la obtención de energía eléctrica por medio de las transformaciones de las energías solar y eólica.

Finalmente es importante mencionar que Asakura, T. y A. Katayama (1958) y de Herman J. y R.A. Goldberg (1978) probablemente por no haber tenido la existencia común en nuestro planeta de los efectos de los mínimos de manchas solares coincidiendo con los originados por el fenómeno de El Niño en sus conclusiones no manifestaron el efecto de este fenómeno sobre el océano Atlántico durante la existencia del mínimo de manchas solares y por eso dijeron que al menos un ciclón tropical con nombre penetra por la Península de Yucatán cuando se atraviesa por esta etapa del ciclo solar, hecho que, como se ha manifestado en este estudio puede ser interrumpido por el fenómeno de El Niño, tal y como se hizo constar para los años de 1986 y 2006.

 

BIBLIOGRAFÍA

Asakura, T. Y A. Katayama. On the relationship between solar activity and general circulation of the atmosphere.Pap. Meteorol. Geophy. 9, 15. 1958

Buendía C. E., Del Valle S. E. y Revilla D. R. Sobre las variaciones de la temperatura en el Hemisferio Norte. Meteorológica XX, 37-44, 1978.

Buendía C. E., Alcalá G. J. y González H. A. Las manchas solares y los huracanes tropicales. Clima y Cosmos, Vol. 2, No. 1 , 18-22, 2005.

Herman, J. , R.A. Goldberg. Sun, Weather and Climate. Scientific and Technical Information Branch. NASA, 1978

Unysis. Climatic data. Trayectorias de tormentas tropicales y huracanes

Wilson y Mordinov. Las manchas solares. Internet. 2007
 


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